jueves, enero 05, 2006

literatura para niños escrita por Inchauste

Isabel Mesa tiene dos amores (por lo menos): la literatura infantil y la enseñanza con niños y niñas de primaria. A finales de año presentará su nueva novela infantil y espera comenzar un máster en literatura infantil impartido a distancia por la Universidad Autónoma de Barcelona. Pero su flamante novedad es un libro de cuentos, La flauta de plata, presentado hace una semana en Taipinquiri y editado por los entusiastas responsables de Gente Común, que inauguran con este texto su serie de literatura infantil.La flauta de plata recopila cuatro cuentos que llegan de diferente madre y padre y supone la primera incursión de la autora en el género cuento, un auténtico desafío para una escritora como Isabel Mesa que siempre se ha dedicado más a publicar novelas. Novelas que, por cierto, han cosechado éxito en ventas y galardones.La pluma de Miguel, premiada en Colombia, va ya por los 11.000 ejemplares vendidos y ha sido adquirida por la editorial chilena LOM para su distribución en el país vecino. “También me la han pirateado, es una barbaridad, pero mis amigos me dicen que por lo menos se nota que soy leída y requerida”, dice entre sonrisas y amargura. Sus otras novelas, La portada mágica, El espejo de los sueños y La turquesa y el sol van por la tercera edición.Los cuatro cuentos de La flauta de plata son: El cinturón de Aché, “publicado” ya hace cinco años en una antología “fantasma” llamada Cuentos a la sombra del tajibo; La flauta de plata, sobre una leyenda chipaya; El cuarto oscuro (nacido de una experiencia personal sobre cómo acabar con los miedos de los niños y publicado también en El cuento y los cuentacuentos, una antología de autores latinoamericanos, editada en Chile); y La rebelión de los cuentos (escrito para una de las actividades de la biblioteca del Colegio Alemán, donde Mesa enseña a los alumnos de primaria. El libro será presentado el 1 de octubre en el Centro Patiño de Cochabamba.Una de las mayores satisfacciones de Mesa es comprobar que nuevas generaciones de lectores han comenzado a amar la lectura con sus novelas. “Incluso, una chica decidió su profesión, restauradora de arte, después de leer La portada mágica”, dice Mesa. “La clave de todo esto es aprender gozando”, añade.—Llevas tres novelas infantiles y un libro sobre mitos, ¿cómo ha sido esa dura, dicen, adaptación al cuento?—Escribir un cuento es mucho más difícil que una novela, el cuento tiene que quedar redondo y yo me engolosino y escribo y escribo. Soy más proclive a alargar mis historias, disfruto más llevando a mis personajes de un lado para otro. En el cuento todo está más enmarcado y existe un momento en que tienes que terminar y ya.—El cuento que más me ha gustado es el último, La rebelión de los cuentos y ese enfrentamiento entre los héroes de antaño de las obras infantiles y los nuevos de la tecnología. ¿Cómo nació?—Ese cuento sale de mis experiencias como maestra de primaria. Los autores de literatura infantil tienen que saber que las niñas están ahora prendidas a Floricienta y los niños a la “playstation”. No se puede obviar eso. Entonces, si quieres hacer literatura para ellos, de nuestro siglo, hay que ponerse a la altura de estas exigencias. Para mí, Harry Potter y El Señor de los Anillos han liberado la literatura, no la han matado, pues ahora los jóvenes, por lo menos, conocen a los autores y autoras de esos libros. Los cuentos con haditas y sapitos pertenecen al romanticismo, están obsoletos y la manera de escribir con descripciones de cuatro párrafos, también. Con la televisión y los videojuegos, los niños y niñas ya no soportan esas cosas. Esta literatura y sus clásicos de siempre tienen que ser sustituidos como la que se hace y hacemos ahora, lo será dentro de unas décadas. —¿Quieres decir que ya no hay lugar en nuestro mundo de imágenes para los clásicos de siempre?—No, las hadas y la computadora tienen que ponerse en balanza. Pero la culpa es de algunas editoriales pues un cuento de hadas debe ser siempre leído en su formato original, no subestimar al lector infantil con ediciones reducidas o llenas de diminutivos. Cuando mis alumnos han leído La Sirenita de H.C. Andersen y luego han visto La Sirenita filmada por Disney se han dado cuenta del horror, con un final trastocado. Los autores de literatura infantil subestiman a sus lectores, a los niños de seis y 16 años, hay que hablarles igual.—Pero en tu cuento que comentamos, los héroes de la literatura infantil clásica vencen en la batalla a los de la televisión y los videojuegos...—Sí, porque los videojuegos nunca ayudarán a crear más imaginación que un cuento, que aportan más que cuando todo te lo dan hecho y no tienes que imaginar nada. En los videojuegos todo te lo dan hecho. Lo que hay que hacer es equilibrar, no son malas dos horas de tele, pero nueve horas con el “playstation”, sí. No podemos ir en contra de la tecnología, así que nos tenemos que unir.—Tanto videojuego..., ¿vas a dejar tus tradicionales temas con mitos y leyendas de nuestros pueblos?—Nunca, los bolivianos vivimos en un país con gran diversidad cultural, necesitamos conocer y respetar la historia de nuestro país, no puedes juzgar a tu país si no lo conoces. Mi literatura, al mostrar este rico patrimonio de mitos y tradiciones ancestrales, es una invitación a asumir una identidad propia, la que sea, pero boliviana siempre. No hay nada más triste que ver a un niño boliviano amando y admirando lo de fuera. Hay que respetar y aprender a amar a tu país con sus virtudes y defectos, pero sin dejar de lado lo que nos brinda ahora la tecnología. —Volviendo a los males de la literatura infantil, ¿cómo ves el panorama boliviano?—La literatura infantil boliviana no trabaja la novela, ni la poesía. Tenemos autores valiosos en cuento como la cruceña Gigia Tallarico y Rosalba Guzmán, de Cochabamba, que ha presentado en la Feria un libro excelente, El planeta multilenguando. Pero creo que nos hemos quedado rezagados en este género, en comparación con nuestros vecinos latinoamericanos, que han avanzado en autores con una literatura actual sin tapujos, que les habla a los jóvenes de divorcio, muerte, sexo..., aquí creemos que estos asuntos no están a la altura, que no deben ser tocados. Cuando pensemos que el niño no es subnormal, avanzaremos. Necesitamos también más concursos, más incentivos de las alcaldías, de la Reforma Educativa; hay que publicar a nuestros autores bolivianos, ya no puede ser más eso de verlos vendiendo sus libros de puerta en puerta.—¿Y por qué crees que la literatura infantil boliviana no toca esos temas (sexo, muerte...) que los niños ven a diario en televisión, cine, internet y juegos...?—Porque somos un país ultraconservador y machista, y no queremos ver que la función actual de la literatura infantil-juvenil es orientar sobre los temas actuales y las imágenes que nuestra niñez y juventud ve, que se cuestionen, analicen e investiguen lo que ven para que tengan sus propios criterios y se devuelva lo mejorensuvidaCuanto más les ocultemos esos temas, peor.
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