lunes, agosto 01, 2011

seducción@sexoydinero.com




En seducción@sexoydinero.com Eric Reyes Villa “destapa” una novísima forma de fraude, donde lo nuevo no viene por el hecho en sí –el chantaje de tintes sexuales es casi tan antiguo como el hombre–, sino por la manera de llevarlo a cabo. Un “macabro personaje de utilería” utiliza las herramientas que brindan el Internet y las redes sociales para seducir, convencer y luego extorsionar a mujeres casadas –ergo insatisfechas, según el citado gigilo–. Si la historia terminaría allí no habría mucho que comentar, pero el hecho adquiere connotaciones de ficción al momento de entrar a la realidad, cuando lo contado no viene de la imaginación del autor al crear un momento cuando menos interesante, sino que está basado en situaciones de la vida real. Novelar los hechos es una forma de acercarlos a nosotros –sin pretender dar una suerte de advertencia– pues son cosas que suceden en espacios donde la ingenuidad –o su opuesto: la necesidad de arriesgarse– juegan el papel determinante. El resto, historia sabida, conocida. El acoso aceptado se convierte en seducción; el chantaje en pago por servicios prestados. Las lágrimas del final: siempre las mismas.
h2 class="sidebar-title">Vínculos Creative Commons License
Detta verk är licensierat under en Creative Commons Erkännande 3.0 Unported Licens.