domingo, octubre 21, 2012

Néstor Taboada Terán : “Escribo para Bolivia”





Por Diana González Ossio


 "Nunca en realidad me he desprendido de Sucre” dice, mientras su sonrisa flota alegre del bigotito a la comisura de los ojos traviesos. “En verdad nunca me fui porque aquí nació mi padre y es de aquí el fervor que siento al escribir” añade, y aquí, en esta tarde de un bochorno fatal, Néstor Taboada Terán sin fatiga y sin temores mira su vida y la enlaza a la historia de la vida de los otros; de los bolivianos que vivimos un siglo lleno de vicisitudes y empezamos otro no menos sinuoso, no poco falto de esperanzas. Entre tanto libro narrador de espasmos de violencia y sexo; de lamentos y política ¿Habrá aún un espacio por narrar en nuestra historia que nos contagié fe y optimismo? ¿No tendría que ser la narrativa algo más optimista respecto a nuestro porvenir histórico? ”Sin duda, y es precisamente por ello que me empeñé en contar de Bolivia y de su increíble contexto capaz de fomentar las ficciones más extremas y las pasiones más grandes. Por eso es que narro a través de las ciento veintisiete obras editadas, a una Bolivia que se debate entre la ingominía de ser un país con la corrupción y el clientelismo a la orden y a pesar de ello, tener la urgencia más grande de ser audaz y libertaria.” “El precio del Estaño”, su primera novela, su primer galardón y la llamada primera a lograr que lo conozcan como al escritor más destacado de las letras bolivianas ¿es además su novela preferida? “Es la que me permitió asomarme a la fama contando lo más cercano en ese momento a mi corazón: la tremenda desolación del hombre minero frente a los intereses de los otros, a los que lo dominaban todo. Yo era un mozalbete de veinte años al editar esa novela que tuvo un tiraje abrumador para esa época – 20. 000 libros en 1942 – el que me permitió con las ganancias casarme y ser feliz; que me sustento como soy hasta hoy: un historiador libertario.” ¿Un hombre de izquierdas? “Precisamente. Y serlo significa ser también un peligro social, porque no solo se está escribiendo o describiendo las injusticias sociales o los excesos, esos de los que están llenos los senderos humanos, sino que ser de izquierdas significa ser leal con los principios de amor a la patria y de denuncia contra todo el que atente contra ella. De izquierdas éramos los que gestamos la Revolución, la del 52. Con Sergio Almaraz al igual que Martí allá en Cuba, hincamos el diente en el sistema para tratar de encontrar un norte capaz de sustentar un país distinto” ¿Y el viraje de hoy? Tras las gafas los ojos se apagan. Es como si un ángel pasara dejando su sombra arrastrada, su aliento. Un ángel guardián de tiempos mejores, de esos en que el cambio significaba un esquema de justicia y equidad; de democracia, y que hoy, mira sin indulgencia como se va desgarrando el velo de autodeterminación que cubría a un país rebelde por esencia. “Este es un viraje negativo, dice, y los encargados de mostrarlo como es, son los escritores y presumo que a ellos no se los quiere porque tienen una causa común para ser rebeldes, para ser considerados un “peligro social.” ¿El Manchay Puyto o La tempestad y la sombra? ¿Cuál de ellas es la obra cumbre de Néstor Taboada Terán? “Son diferentes ambas. “La tempestad y las sombras describe, muestra y da vida a un personaje tan emblemático en nuestro país, como fue Mariano Melgarejo junto a la expurgación del victorianismo, su símil en Inglaterra, a cambio el Manchay Puyto es una historia de amor, de desgarros y de identidades confrontadas que desnudan el mestizaje a través de una historia trágica que me narró mi madre cuando era aún muy niño y que creo que es mi novela más conocida” Entonces, será el realismo, hoy en pleno siglo 21 el que siga dando la pauta de la narrativa boliviana y el que prosiga con la labor justiciera y de denuncia que se inició con ustedes? “Soy un convencido de que solo este género es capaz de ahondar los vértices escondidos de los humanos, ahondar en eso de buscar respuestas, en la intensidad de palpar por medio de las palabras escritas la condición humana. Creo que solo mostrando el mundo como es, se podrá salvarlo” y ahora Néstor Taboada Terán ajustando las gafas mira enfrente, valeroso, a sabiendas que el galardón que le acaban de dar - Doctor Honoris causa emanado de la universidad Andina Simón Bolívar - no cierra su tiempo de hazañas, de una voluntad más allá de lo posible para hacer de la literatura un ismo que convoque a todos a salvar lo todavía salvable en todos los tiempos: la libertad. “El precio del Estaño” está entre las diez mejores novelas de Bolivia y enfatiza ello que su narrativa a calado y muy hondo en la manera de ser de los bolivianos y más allá de ese caudal de premios, homenajes y nominaciones recibidas en más de un medio siglo de trabajo como escritor, Bolivia respira de su escritura. ¿ Esto significa que el combatiente sigue en su lid, en su propia y definitiva batalla? Ahora Néstor Taboada Terán se yergue y dice con los ojitos brillantes “Nunca dejé de ser un combatiente; uno obrero y proletario que solo busca salvar al mundo con lo mejor que sabe hacer:
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