sábado, octubre 17, 2009

Rocha Monroy: la literatura es un ejercicio de soledad




Uno de los más destacados escritores bolivianos, el cochabambino Ramón Rocha Monroy, presenta hoy una original e interesante combinación de literatura y cine, “Iskay”, libro escrito junto al cineasta Ariel Gamboa.
El acto, enmarcado en la III Feria Internacional del Libro de Cochabamba, se cumplirá, a las 21.00 horas de este sábado, en el auditorio “Werner Guttentag” del Club Social (C. México casi 25 de Mayo).
El material, editado por el Grupo La Hoguera, es una novela escrita “a contramano de la costumbre de adaptar novela al cine”.
La obra, próxima a llevarse a la pantalla grande, nació como guión de largometraje y trata los mitos de Edipo y la inexistencia de mellizos en pueblos originarios, todo ambientado en las minas de Huanuni, donde el año pasado un enfrentamiento entre mineros dejó luctuosos saldos de pérdidas humanas.
Adicionalmente, Rocha llevará a la Feria este fin de semana una reedición corregida y mejorada de su novela “Ando volando bajo” (Premio Erich Guttentag 1994), a cargo de la editorial La Tirana y parte de la colección La Huérfana Virginia.
Sobre ambas obras es que el literato dialogó con OPINIÓN en la siguiente entrevista.
Además de los títulos citados, el cochabambino tiene en su haber las novelas “¡Qué solos se quedan los muertos!-Vida de Antonio José de Sucre” (Ed. El País, 2006), “Potosí 1600” (Premio Nacional de Novela 2001), “Ladies Night”, “La Casilla Vacía”, “El run run de la calavera” (Premio Guttentag 1983) y “Allá Lejos” (Ed. Los Amigos del Libro, 1978).
Inició su carrera literaria con “Pedagogía de la Liberación” (Premio Franz Tamayo de Ensayo 1975). Tiene dos libros de crónica gastronómica: “Crítica de la sazón pura” y “Todos los cominos conducen aroma”; y uno de historia, “La importancia de vivir en Cochabamba”.

-OPINIÓN (O): ¿Cómo participa en la Feria del Libro?
Ramón Rocha (RR): Quizá la sorpresa mayor sea la de “Iskay”, novela que vamos a presentar este sábado aquí a las 21 horas. La hemos hecho con Ariel Gamboa (director del Festival de Cine de Santa Cruz), primero como guión de largometraje. Eso nos ha planteado dilemas muy interesantes. Hay una poética de la imagen, con el tiempo muy estricto y veloz, y los puntos de inflexión muy bien medidos, al igual que los diálogos. En cambio la literatura es una poética de la palabra y puedes dejarte llevar por ella, hacer hasta en 20 páginas la descripción de un paisaje, una flor o una situación. Por ello esta obra tiene quizá un lenguaje más directo, sin artificios literarios, pero ha ganado en velocidad, en intensidad.

-O: ¿De qué trata “Iskay”?
RR: Entre varios mitos recogidos hay uno obvio que es el mito de Edipo, pero otro nacional que es perfectamente verificable, que no hay mellizos en los pueblos originarios. En ninguno existen, pero no es porque no nazcan sino porque son khenchas (traen mala suerte). Cuando nacen mellizos, los padres eliminan a un hijo y el otro es automáticamente brujo. Eso puede confirmarlo cualquier antropólogo, es fácilmente observable y probablemente no es sólo el caso nacional, sino que se repite en todas las épocas y culturas. No vamos a encontrar por ejemplo negritos africanos que sean gemelos, pero no es porque no nazcan. No hay un pueblo originario que tenga gemelos, es algo bastante curioso.

-O: ¿Es una de estas historias la de “Iskay”?
RR: Hemos partido de nada, como se construye un guión de largometraje, porque no estamos adaptando. Lo que queríamos hacer era el mito de Edipo en Tarabuco, ver cómo podíamos acercarnos al mito, a la tragedia, en un escenario tan rico como el pujllay, o en cualquier fiesta del norte de Potosí. Entonces, hemos ido recreando el mito aprovechando la tragedia de Huanuni, ese enfrentamiento tan duro que ha habido donde han muerto doce personas y ha habido más de sesenta heridos. Esta es la historia de dos mellizos, hombre y mujer que, por una circunstancia fortuita uno de ellos, que es el varón, se libra de morir. Entonces crece en las minas y no vuelve a su pueblo a cumplir su destino. Es el mismo derrotero de la tragedia, pero en este caso en escenarios bolivianos.

-O: ¿Cómo se escribió la obra? ¿Cada autor se repartió fragmentos?
RR: No, la discusión y la lectura ha sido escena por escena. Evidentemente yo soy digamos el redactor oficial, pero, si se hace la película, que está en preproducción y financiada ya en parte, naturalmente no voy a agarrar una cámara. Cada uno en lo suyo. Para mí esta ha sido una experiencia muy rica, muy intensa como dice Ariel Gamboa, porque es poco usual escribir discutiendo escena por escena con un coautor. Eso es frecuente en la escritura de guiones, pero la literatura es un ejercicio de soledad y a veces uno está proponiendo un albur, una sorpresa al lector, -gente como García Márquez es supersticiosa y jamás hace leer su trabajo a nadie hasta que esté terminado-. En este caso no ha sucedido así, hemos tenido discusiones muy fuertes e intensas, escena por escena. Por eso es que el guión está registrado a nombre de los dos y la propuesta de novela también. Probablemente insistamos en esto.

-O: ¿Qué avances hay para la producción de la película?
RR: Probablemente la cinta se estrene a mediados de 2010. Un cuarenta por ciento de la postproducción ya está financiada, eso es bien importante. Para eso ha servido mucho la plataforma de negociación que tiene el Festival de Cine de Santa Cruz. Ariel ha propuesto a productores chilenos y argentinos una coproducción, ellos se han mostrado interesados y han aceptado participar en la postproducción, que se hará en Chile. Es un proceso caro, hay que garantizar el financiamiento del resto y probablemente el próximo año estrenemos. El director del filme va a ser Ariel. Yo estoy hace tiempo haciendo guiones, hasta ahí mi participación.

-O: ¿Ya está lista y a la venta la nueva edición de “Ando volando bajo”?
RR: No, no está a la venta, pero fíjate que es una consecuencia de la Feria. En esa medida, yo le decía a Marcelo Paz Soldán (presidente de la Cámara Departamental del Libro) que, el próximo año, deberíamos hacer una plataforma de negociación, como hay en el Festival de Cine de Santa Cruz, o como se hace en la Rueda de Negocios de la Feria Internacional de Cochabamba. Hay gente que tiene manuscritos y editores que no los conocen, entonces ¿por qué no sentarnos en una mesa? Eso es lo que pasó con Carlos Rivas, una persona muy dinámica, quien me pidió lo que tenía a la mano. Yo le dije que me gustaría hacer una reedición de “Ando volando bajo”, una novela que está totalmente olvidada. Y, bueno, me la entregará esta semana. El libro está fuera del ciclo de presentaciones -que han pasado de 80- porque ya no hay campo en la agenda. Pero voy a traer la novela, aunque sea el último fin de semana. La tapa está muy bien diseñada y linda, esperamos para el año sacar unos dos o tres títulos más.

-O: Es una tapa con una antigua foto suya...
RR: Sí, es una foto antigua de 1980, cuando estábamos en el exilio. La imagen fue tomada en el famoso bar Tenampa, en plaza Garibaldi (México). Allá me visitó mi tío Germán Monroy Block que tenía a sus hijos también exiliados. Uno de ellos era Germán Monroy Chazarreta, su hermano menor que fue a estudiar era Manuel Monroy Chazarreta, el conocido “Papirri”. En la foto estoy yo con cara de exilio, mi esposa y mamá de mis hijos mayores, Yolanda; mi tío Germán y el “Papirri”, brindando con buen tequila.

-O: ¿Habrá perdido la novela alguna actualidad?
RR: No, en absoluto. Y es una de mis novelas preferidas. Yo defiendo en particular la posibilidad de cambiar de piel, y en esa medida no se encuentra en esta novela el mismo tono que en “Potosí 1600”, como no se encuentra el tono de “Ladies Night”.



Fuente de la informacion : (El periodico Opinión de Cochabamba)
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