viernes, mayo 20, 2011

Una crisálida que incuba la guerrilla de las mariposas



Por: Clider Gutierrez Aparicio

(Semblanza poética a partir del texto “Lo Mágico Sombrío” de Micaela Mendoza)

Ella misma, es la nada que existe, existencia de nada, donde se esconde el verdadero mundo. Ella misma, es la denuncia del silencio, desenmascara la apatía, lanza sus cenizas al viento, y sabe que la soledad es la compañía de todos los días, que se debe ser niña, mujer, anciana, en continua transformación, verse, llenarse, primero vaciarse. Ella misma, sabe, que con palabras imperfectas, inacabadas, impronunciables, se hace la potencia y esencia de la libertad. Ella misma, es la libertad. Perfectamente mutable, la Sacerdotisa, consagrada a una actividad transgresiva, en un lugar sagrado, se conjura a sí misma, milenaria, sabe que morir no vacía, llena. Ella misma, hace parir la oscuridad en su vientre, para revertirla, Asceta, de la desierta alborada, mira la existencia como un túnel, largo, placentero y mortal. Ella misma, es el viento de primavera que no podrá ser decapitado por un hacha, con un báculo de algas marinas y caracolas, como Diosa Madre, coronada de aureolas, se nombra emperatriz de lo marino, de lo espeso que se sumerge en su feminidad, del ahogamiento que la convierte en sirena de la egipcia oscuridad azul del mar. Ella misma, es una Violeta de genciana, de vez en cuando la lluvia cae en su casa, alimentando su fiera sabiduría, después el sol alumbra con todas sus fuerzas, maravillada, contempla la naturaleza del ser humano, divina y mortal, se humecta para santificarse. Ella misma, es el poema, crisoles entreabiertos que con su parto serán aves, la habitan seres sobrenaturales, de luz y oscuridad, en sus ojos de Maga se esconden Ondinas y Duendes, Elfos y Salamandras, Céfiros y Trolles, Sílfides y Hadas, dejan sus recuerdos, danzando la canción de la Aurora, anunciando la divina tragedia, con la luna roja, alumbrando la esfera de adivinación. Ella misma, es un sueño fantástico, tejedora de la noche, hecha del fervor del amor de la tártrica ambrosia. Ella misma, ansia cosas sobrenaturales, traslucirse, en la floresta de los espíritus, ya se escucha su canto, fecundada Pachamama, la Wara en ti renace de la hoguera, verdaderamente todo es Uno en este mundo.
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